“La ubicación junto a la estación de tren es perfecta porque a pesar de ello no se oye ningún ruido. El detalle de poder tomar café, agua o te en cualquier momento en la planta baja o poder sentarte en la terraza de la sexta planta añaden valor a la estancia. Habitaciones minimalistas y limpias. Qué lástima que una ciudad tan bonita como Namur esté tan sucia y llena de macarras haciendo ruido con sus coches y motos por las calles.”
“La ubicación junto a la estación de tren es perfecta porque a pesar de ello no se oye ningún ruido. El detalle de poder tomar café, agua o te en cualquier momento en la planta baja o poder sentarte en la terraza de la sexta planta añaden valor a la estancia. Habitaciones minimalistas y limpias. Qué lástima que una ciudad tan bonita como Namur esté tan sucia y llena de macarras haciendo ruido con sus coches y motos por las calles.”