El hotel es muy lindo, está muy bien ubicado y, en términos generales, la estadía fue muy buena. Sin embargo, siendo miembro Gold de Expedia, esperaba algún tipo de atención diferencial. Llegué un poco antes del horario de check-in y, aunque comprendo perfectamente que la habitación pudiera no estar disponible, faltó esa delicadeza que marca la diferencia: intentar facilitar un ingreso anticipado o, en su defecto, tener algún gesto de cortesía, como una botella de vino, un canasto de frutas o una pequeña atención. Creo que los clientes de Expedia con cierto nivel de membresía deberían percibir algún beneficio concreto, y que Expedia también debería cuidar más este aspecto con los hoteles que promociona, especialmente cuando sus propios clientes contribuyen a recomendarlos y darles visibilidad. Son pequeños detalles, pero pueden cambiar por completo la percepción de una estadía.