“Me ha gustado especialmente la amabilidad del personal, Sonia la dueña y su hermano son un encanto. También me ha parecido que todas las instalaciones, desde la habitación al comedor, el jardín y otras zonas comunes están cuidadas con un mimo extremo, pensando en el bienestar del visitante. Repetiré!”
“Por desgracia lo único malo que me paso es que tuve mala suerte con la habitación. Me tocó la 206 y para mí desgracia estaba al lado de una campana extractora de humos y cuando cocinaban parecía que tenía a los geos encima . Por lo demás todo habría sido fantástico. Por lo menos cuando me quejaba apagaban a ratos la campana. Cuando voy de vacaciones no quiero tener problemas y este sitio me los dió.”