El hotel está remodelado después del huracán Otis (algo que ya le hacía falta) y las instalaciones en general se ven muy bien, sin embargo tuvimos un inconveniente por cuestiones de mantenimiento, nuestra habitación tenía un olor insoportable a humedad, pedimos que nos cambiaran
La nueva habitación también olía a humedad, pero mucho menos que la primera.
El agua de la regadera se acumulaba demasiado y pedimos que lo arreglaran. Se solucionó lo del encharcamiento, pero ahora, tenía olor a drenaje.
No recomendaría este hotel para personas en sillas de ruedas ni personas mayores.
La limpieza de la habitación es muy buena
La ropa de cama y toallas es de buena calidad.
El aire acondicionado funciona bien.
En cuanto al desayuno y cena del restaurante Veranda, la comida tiene buena presentación pero es muy mala en sabor.
La comida del restaurante El Pescador es buena.
Los snaks (hamburguesas, nachos, hotdogs, verduras) son deliciosos.
Las cenas en el restaurante de cocina italiana Andiano son lo mejor, excelente comida.
La atención en los bares es muy buena y las bebidas, si bien son de gama básica, están bien. Mi favorito es el bar de la piscina.
La atención de todo el personal fue muy amable. La playa de este hotel es la mejor de Acapulco, tranquila y limpia.
El servicio de animación es bueno, los niños y jóvenes disfrutan las actividades y los partidos de soccer y voleibol.
El servicio de toallas de alberca es bueno, las toallas son grandes y de buena calidad