“La experiencia más surrealista de todos mis viajes.
No sabría, ni podría decir nada bueno del alojamiento.
Un error por nuestra parte no haber investigado más el sitio, porque es ruinoso.
Colchón de unos 40 años y me quedo corto, con muelles sueltos, delgado, colcha con olor a rancio, la ducha llena de suciedad, moho, baño de los años 40. Vamos, que el hotel desde su construcción no se volvió a reformar ni mantener. La chica de recepción súper borde, el desayuno lo más triste de la vida, que...